Tras dos semanas sin contacto con las misiones que tiene en Marte, la NASA espera volver a la normalidad en los próximos días:

Parece el argumento de una película de terror en el Espacio. Hace unos días, Marte entró en lo que se suele denominar «conjunción solar»; es decir, en ese momento en el que el planeta rojo se nos ‘oculta’ tras el Sol. Ocurre aproximadamente cada dos años y, durante unos días, se interrumpen las comunicaciones entre la Tierra y los cacharros que tenemos en la superficie del planeta. Llevamos dos semanas en negro.

Y la pregunta es qué nos encontraremos a la vuelta. Además de la interrupción y de los retrasos que ocasione, la NASA espera comandos corrompidos y comportamientos inesperados de los tres orbitadores, los dos rovers, el módulo de aterrizaje y el helicóptero que hoy por hoy se encuentran operativos allá arriba. Pero examinar con detalle este evento ahora que cada vez tenemos más cosas allí nos puede decir muchas cosas sobre qué podemos esperar de los futuros viajes al planeta.

Aislados, pero trabajando

El apagón afecta a todas las agencias que tienen misiones en Marte, pero la NASA es la que ha detallado su plan durante estas dos semanas. Y, para tratar de sacarle el máximo partido, ha programado algunas tareas que los dispositivos pueden hacer sin la monitorización y el control de la Tierra.

  • Perseverance‘ realizará mediciones meteorológicas con el MEDA (Mars Environmental Dynamics Analyzer) y mantendrá en funcionamiento el radar RIMFAX (Radar Imager for Mars’ Subsurface Experiment). También seguirá grabando sonidos y vídeos de su entorno como viene haciendo desde que llegó en febrero.
  • También realizará misiones meteorológicas un viejo amigo, ‘Curiosity‘ y además de las fotografías y los datos climáticos, continuará las mediciones de radiación con el RAD (Radiation Assessment Detector) y el DAN (Dynamic Albedo of Neutrons).
  • Por su parte, el módulo de aterrizaje InSight seguirá analizando la vida sísmica del planeta con su sismómetro y los tres orbitadores (el Odyssey, el Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) y el Mars Atmosphere and Volatile Evolution Mission (MAVEN)) seguirán recogiendo sus propios datos.
  • El que no hará nada será el helicóptero ‘Ingenuity’. Es decir, informará de su estado al Perseverance cada semana, claro, pero no realizará nuevos vuelos por el momento.

Dos semanas de retiro planetario

Aunque Marte se ocultó detrás del Sol el 7 de octubre, el cese de comunicaciones empezó cinco días antes, el día 2. Y estará así hasta el día 16, aunque según parece algunos instrumentos y dispositivos podrían tardar dos o tres días más en recuperarse. Como digo, es algo relativamente habitual. Pero lo cierto es que a medida que tenemos más cosas en el planeta vecino, los problemas derivados de estos apagones bienales han ido ganando peso. Y ganarán más.

Sobre todo, si no somos capaces de construir una infraestructura autónoma allí en Marte. Ese es quizás uno de los grandes debates estratégicos de la exploración (y colonización) del planeta: la tensión entre la necesidad de construir allí un nodo tecnológico lo suficientemente potente como para ser autónomo de la Tierra y el costo (social, económico y político) que esa infraestructura tiene.

Por lo pronto, los ingenieros de todas las agencias espaciales que tienen sondas en Marte están expectantes por aprender sobre cómo este silencio de dos semanas afecta a nuestros planes. Que no es poco.

Imagen | Juli Kosolapova


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Xataka

por
Javier Jiménez

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