
Prometía ser una final de infarto, y lo está siendo. Los primeros sondeos a pie de urna muestran un empate entre el Partido Socialdemócrata (SPD) y el bloque conservador CDU/CSU (Unión Cristianodemócrata y Unión Socialcristiana) en las elecciones generales que ponen fin a la era Angela Merkel.
De acuerdo con los datos preliminares publicados por la cadena pública ARD, los socialdemócratas, con el actual vicecanciller y ministro de Hacienda como candidato a canciller, Olaf Scholz, habrían obtenido el 25% de los votos, mientras el bloque conservador, liderado por Armin Laschet, habría cosechado también el 25%.
De confirmarse, sería el peor resultado de la CDU/CSU en unas elecciones federales de la posguerra. Si se compara con los resultados de las elecciones de 2017, la CDU perdería ocho puntos, mientras el SPD subiría 4,5.
Los sondeos, de la encuestadora Infratest Dimap, confirman una gran subida de los Verdes respecto a las elecciones de 2017, con el 15%, 6,1 puntos más. Los liberales del FDP habrían obtenido el 11%, el mismo porcentaje que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que perdería 1,6 puntos respecto a los anteriores comicios, cuando entró por primera vez como tercera fuerza en el Parlamento. Die Linke, La Izquierda, habría cosechado el 5% de los votos, 4,2 puntos menos que hace cuatro años.
Sin embargo, la noche electoral se avecina larga. Una segunda encuesta publicada por la cadena ZDF rompe el empate y aumenta la tensión, situando al SPD con un 26% de los votos, dos puntos por encima de la CDU/CSU, con el 24%. Estos datos preliminares muestran también un repunte de los Verdes hasta el 14,5%. El FDP subiría hasta el 12%, AfD caería hasta el 10% y Die Linke habría obtenido el 5%.
No obstante, cabe recordar que estos primeros sondeos a pie de urna no incluyen los votos por correo, que, según los expertos, podrían suponer más del 40% del total de los votos emitidos, frente al 29% aproximadamente de las anteriores elecciones de 2017.
En una de las elecciones más inciertas e impredecibles de la historia reciente del país, los alemanes han acudido este domingo a las urnas para elegir a los diputados que conformarán la cámara baja del Parlamento federal, el Bundestag, encargados de elegir al nuevo canciller que sucederá a Merkel.
Para entrar en el Bundestag, los partidos tienen que obtener, como mínimo, el 5% de los votos o al menos tres escaños de los 299 distritos electos directamente.
El SPD había estado liderando las encuestas desde finales de agosto tras protagonizar una sorprendente remontada, pero los últimos sondeos habían mostrado una carrera mucho más reñida, cercana al empate técnico, con la CDU acortando distancias en la recta final.
Según muchos analistas, la batalla por el poder no termina este domingo. Más bien, recuerdan, no ha hecho más que empezar.
Se espera que las conversaciones y negociaciones para llegar a un acuerdo de coalición para formar gobierno se extiendan durante semanas e incluso meses. Tras las elecciones de septiembre de 2017, no hubo un nuevo gobierno hasta marzo. El actual Ejecutivo permanecerá en funciones, por lo que se espera que Merkel aún tenga que quedarse en el cargo durante un tiempo.