
«Ya he salido del mejor lugar del mundo, he tenido el privilegio de haberlo podido cumplir». Así se ha dado a conocer ante el gran público Iván Redondo, el estratega que ha acompañado a Pedro Sánchez como jefe de gabinete hasta la crisis de gobierno del pasado mes de junio: «Ser jefe de gabinete del presidente es mi sueño desde que era pequeñito». Redondo ha asegurado que desde niño aseguraba que quería «dirigir el país», haciendo un juego de palabras entre el poder y el periódico. «No soy una persona que tenga interés en estar en primera línea», ha dicho en una entrevista en Lo de Évole (La Sexta), la primera que ofrece tras su salida de Moncloa antes de su nuevo destino laboral que, entre otras cuestiones, le llevará a escribir semanalmente en La Vanguardia.
Redondo ha querido trasladar a Jordi Évole su relato sobre lo acontecido, especialmente sobre su salida de Moncloa. ¿Cuál ha sido la gran decisión de su vida? «Marcharme», ha asegurado. «Es importante saber ganar, saber perder, saber parar», ha dicho el exjefe de gabinete de Sánchez, que ha explicado que a finales de mayo el presidente le ofreció un ministerio y que él lo rechazó, al igual que sucedió, según su versión, en junio de 2018, tras triunfar la moción de censura: «A mí me ofreció ser ministro cuando ganamos la moción de censura. Yo nunca me he visto en esa posición, he estado donde podía estar, quería estar y me había preparado para estar».
La versión de Redondo difiere de la que emitió Moncloa tras su destitución: que él había pedido un ministerio con grandes competencias y que fue Sánchez el que le dijo que no. También le ha dicho a Évole que fue él quien eligió salir el mismo sábado 10 de julio en el que el presidente acometió la crisis de gobierno, a pesar de que tenía planes en Extremadura que tuvo que cancelar ese mismo día, tal y como publicó elDiario.es.
Otro de los mensajes que Redondo quería trasladar en La Sexta es que sigue «en contacto» con el presidente, con quien ha asegurado que tiene una relación «sagrada». «Le dejé entrar en mi vida al presidente y él, en la suya -ha explicado-. He intentado darte a ti todo lo que no te han podido dar y él me ha dado lo que otros no me han podido dar. Lo hemos hablado todo». En un momento Évole le ha preguntado si cree que Sánchez ha tenido celos de él: «Yo creo que no». También ha asegurado que mantiene amistad con los actuales ministros.
Quien defendió en el Parlamento que se tiraría por un «barranco» por su jefe, ha evitado atribuirse momentos concretos de la acción del presidente, como la frase en la que invitó a Mariano Rajoy a dimitir durante el debate de la moción de censura o la de que no dormiría con Pablo Iglesias sentado en el Consejo de Ministros. Y eso le ha llevado también a ponerse de perfil ante algunos de los errores que se le atribuyen en Ferraz, como la repetición electoral del 10N en la que sus cálculos eran que los socialistas aumentarían unos veinte escaños a costa de Unidas Podemos y, por contra, cayeron tres.
También se ha desmarcado de la jugada en la Región de Murcia con la que los socialistas pactaron con Ciudadanos para arrebatar el poder al PP y se frustró por el transfuguismo de tres diputados del partido de Inés Arrimadas. Ha asegurado que se enteró el mismo día: «Fue llamativo porque me pareció un movimiento audaz, luego no funcionó y no participé». «Hasta entonces había participado (…). Para esa decisión no se quiso contar con mi opinión. Me sorprendió». Preguntado por si le indignó que el actual ministro de Presidencia, Félix Bolaños, con quien ya no tenía una buena relación, no le informara antes ha contestado: «Hace lo que tiene que hacer. No soy tan importante para que se me informe y menos en una cuestión de partido. La realidad es esa».
Pero también se ha desvinculado de la estrategia electoral de las elecciones madrileñas del 4M en las que los socialistas cayeron a la tercera posición. Ha asegurado que su labor fue prácticamente «personal» por su amistad con Ángel Gabilondo dada su posición institucional en Moncloa -a pesar de que en las catalanas llegó a trasladarse una semana a Barcelona y de que el candidato, Salvador Illa, llegó a darle las gracias por la dirección de la campaña-. Redondo ha asegurado que a los socialistas madrileños les advirtió de que solo tenían un 1% de probabilidades de ganar. «La política es un poco como la Fórmula 1. Mi trabajo es el de ser un ingeniero. A veces el coche no va. Puedes tener un gran piloto y no va a ir», ha ejemplificado.
Igualmente, se ha desmarcado del encuentro de Sánchez con Joe Biden, que se vendió desde Moncloa como una importante reunión de ambos mandatarios que había cerrado él, en su calidad de jefe de gabinete, con su homólogo estadounidense, Ron Klain, y que acabó siendo un saludo de unos segundo. «Mi incidencia en este tipo de acciones que tienen que ver con la política exterior es bastante mínima. Es una toma de contacto entre presidentes», ha explicado.
source Iván Redondo, ante Évole: «Sánchez me ofreció ser ministro cuando ganamos la moción de censura»